Madrid, la capital del reino. Sin duda una de las mejores ciudades para vivir en Europa. Para los latinoamericanos además ofrece la empatía del idioma. Madrid es una ciudad que he podido visitar de forma constante desde mitad de los 90s. Las primeras veces como refugio climático durante mis estudios en la lluviosa Inglaterra y posteriormente ya viviendo en Barcelona, con constantes viajes de trabajo.

Después de 20 años puedo decir que soy un testigo lejano, pero tal vez mi opinión de forastero sea también válida al ofrecer al local una percepción del cambio que muchas veces el día a día oculta. De este cambio es el que quiero extenderme, un cambio que en un sentido ha llevado a Madrid a ser una de las ciudades más cosmopolitas con una infraestructura inmejorable, pero en otro, ha borrado mucho de lo que apreciaba hace 20 años.

Gentrificación

La inevitable gentrificación hoy cambió el espacio urbano, no sólo con los starbucks, sino en todos los ámbitos de la vida, las tiendas, los gimnasios, colegios, hoteles, etc. Hoy casi todos pertenecen a empresas globales. Incluso muchos de los restaurantes más reconocidos de la ciudad son ya cadenas de 5, 10 a 30 locales. Todo esto ha modificado de forma radical como se ve y se vive Madrid.

En los 90´s era común un Madrid con “atascos” a las tres de la mañana, hordas de jóvenes y viejos por la calle en una marcha alegre y sin horario. La densidad de la ciudad permitía que gran parte de los barrios tuviesen gran actividad 24/7, abriendo sitios cuando otros cerraban. La ciudad que no paraba.

Hoy en día, ese espectáculo rara vez se produce y es como si estos miles de madrileños noctámbulos hubiesen emigrado o bien finalmente les hubiesen dado un trabajo 9-6. En fin, trataremos otras explicaciones…..

Extraradio

Aunado a la gentrificación del centro de Madrid existe otro fenómeno igual de potente, el cual se debe a la reconfiguración del planeamiento urbano de los municipios aledaños a la capital. En el año 2000, la Comunidad de Madrid (con sus 180 municipios) tenía 5.2 millones de habitantes, cifra que en 2018 creció un 26% para alcanzar los 6.5 millones. Hasta aquí todo bien… Sólo que Madrid pasó de tener el 55.4% de la población de la Comunidad Autónoma a sólo el 49%. Es decir, el crecimiento se redirigió hacia nuevos polos.

Del crecimiento neto de población en la Comunidad de Madrid, sólo el 25% fue a la capital y el resto a los municipios aledaños. El gráfico muestra el cabio en el peso relativo de la población de Madrid. Por un lado la capital pierde 6.4 puntos, muestras que nuevos polos incrementan en 4.9, junto con municipios muy pequeños que en conjunto suben su peso específico en 3.4 puntos porcentuales.

El desarrollo de polos como Boadilla del Monte, que paso de 20 mil a 52 mil habitantes, o Valdemoro, de 28 mil a 74 mil habitantes, ha sido muy relevante para reconfigurar la economía y el ocio de la metrópoli. Estos municipios se han vuelto los nuevos nichos de crecimiento de la ciudad, generando dinámicas propias.

Por otro lado, la población más joven fue “expulsada” hacia la periferia en búsqueda de nuevas alternativas de vida, ya que Madrid centro se ha encarecido, volviéndose inaccesible para el grueso de la clase media española. Madrid centro ha tenido incrementos constantes de precio de la vivienda de hasta el 7% anual en los últimos años (Índice de Apreciación de la Vivienda). En especial los jóvenes han optado por hacer vida en estas nuevas urbaniaciones.

País de propietarios

En un país de propietarios, como es España, el encarecimiento de la vivienda en el centro de Madrid ha acentuado este éxodo. España es uno de los países con mayor porcentaje de vivienda en propiedad (88%), contrastando con Alemania donde sólo el 43% de las viviendas son en propiedad (fuente: Políticas de Fomento a la Vivienda en Alquiler en Europa, Observatorio Vasco de la Vivienda).

Estos elementos de orden urbanístico han modificado el como se vive Madrid. Y el hecho que hoy más que nunca existan muchas ciudades que extraen para sí la energía que antes se concentraba.

Sin duda, los “atascos” en la Castellana o Serrano ya no se verán más en el corto plazo. Ahora también vale la periferia para buscar la originalidad del ocio en España. Madrid sigue siendo una de las mejores ciudades del mundo, pero es claro que en el camino de estos veinte años algo se ha perdido. La modernidad, la exuberancia inmobiliaria, la restauración hecha por grandes cadenas ha dado mucho. Pero también hemos perdido algo…Finalmente hay algunas noches en Madrid que pueden ser aburridas.

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