La elección en Estados Unidos, independientemente del resultado, será un parte aguas en cuanto a que dos “adultos mayores viejos” (término revisado dúrate la Asamblea Mundial de Envejecimiento) presidirán una nación aún joven. Trump cuenta con 74 y Biden con 77 años. Hay que recordar que Obama asumió la presidencia con 48 años y Bill Clinton a los 47 años.

Puede que esto sólo sea una casualidad del sistema político que coyunturalmente nos llevó a esta situación. O bien un reflejo del poco interés de jóvenes exitosos en la política. Independientemente de esto, la diferencia generacional entre el gobernante y los gobernados, especialmente los económicamente activos (20 a 60 años) es enorme. De hecho, son grupos que por edad no convivieron (tal vez solo Trump en el caso de sus mujeres) y, por lo tanto, será complicado comunicarse. Lo más probable es que genere aún más apatía.

El problema es que en los siguientes años, estos “viejos” deberán corregir el rumbo hacia el futuro. La amenaza del calentamiento global no permite más retrasos. El acuerdo de Paris está en pausa.

Con sus prejuicios, historias y vivencias deberán fijar un nuevo rumbo. Deberán enseñarnos a comer menos carne, reciclar, reutilizar, cuidar la naturaleza, su biodiversidad, evitar los combustibles fósiles… Reto que se ve complejo. Por un lado, tenemos un negacionista y, por el otro, un mal comunicador.

pedro valdez valderrama- elecciones usa

Restraint es probablemente la palabra más adecuada para nombrar lo que debemos hacer. La humanidad deberá moderarse, contenerse, controlarse. Pasar de un consumismo como base del crecimiento a la austeridad material. 

La base de nuestro crecimiento y salida de la pobreza de un billón de seres ha sido el fomentar una exacerbada materialización. Tener cosas, muchas cosas, se usen o no. Pero es imposible seguir con esta tendencia. Ya que las cosas hay que elaborarlas consumiendo energía y materiales. Después nos despojamos de estas gastando más energía y, finalmente, contaminando el suelo, los ríos y los mares. 

Desgraciadamente no creo que cualquiera de estos dos candidatos este a la altura de este reto. Me gustaría que ganará Biden, pero sé que esto podría resultar en una desilusión para muchos. Ya que no creo que tenga la fuerza para poder lanzar una estrategia contra el cambio climático, no sólo para Estados Unidos, sino a nivel global.

Un fracaso de Biden podría generar aún más crispación y en el futuro el escenario podría ser aún más radical. La apuesta está en la mesa.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí