Hace 28 años, para mi tesis de licenciatura escogí analizar los sistemas de pensiones, influenciado por Clemente Ruiz, profesor y amigo, a quien en ese entonces apoyaba en un trabajo que se publicaría como Sistemas de Bienestar Social en Norteamérica.

En aquel entonces el modelo chileno era una novedad y se estaba adoptando en toda la región. México no fue la excepción y a mediados de la década de los 90 se modificó el antiguo sistema pay-as-you-go. Un cuarto de siglo después, ya vemos los aciertos y desaciertos de dicha reforma. En Chile, que nos lleva algunos años, los jubilados ya se manifiestan en la calle por las tasas de remplazo menores al 30%. En breve seguiremos nosotros.

El análisis del incumplimiento de las expectativas de hace 25 años ocupa varios libros. Sin embargo, podemos resumir diciendo que nuestra región no ha tenido los crecimientos económicos deseados, afectando la carrera salarial, con bajos salarios y muchos períodos en la informalidad, y también bajos rendimientos en las inversiones. En esto último también habría que discutir a profundidad, ya que el sistema de gestión de las pensiones es aún bastante costoso.  

Incremento del ahorro

El gobierno en esta reforma acertadamente enfocó los esfuerzos en incrementar el ahorro. En un proceso paulatino se pasará de contribuciones del 6.5% al 15%, donde son las empresas las que cubrirán la brecha. Es una reforma fiscal con cargo aparentemente sobre las empresas. Pero es obvio que aun así el gobierno se queda con la responsabilidad de las pensiones garantizadas, que en un futuro representarán una fuerte carga al erario.

De una primera revisión (y la escucha de algunos analistas) es claro que falta atacar el problema sistémico de la informalidad. La reforma incluye un elemento no menor para incentivar la formalidad, que es el aporte adicional que hará el estado para los trabajadores de menores recursos. Sin duda otro acierto de la reforma, pero insuficiente para la dimensión de la informalidad.

Habrá que trabajar mucho más para fortalecer tanto los incentivos como la fiscalización de pequeñas empresas, donde se concentra la informalidad. La anterior administración lo intento con una red de apoyos a los RIF (Régimen de Incorporación Fiscal). Sin embargo, no se tuvo éxito. De no trabajar en instrumentos de formalización, el costo futuro de las pensiones garantizadas puede resultar enorme.

Más ahorro, más inversión

Esto conlleva el reto de mejorar la gestión de las AFORES. Para ello, es necesario revisar el régimen de inversión. No es viable que los rendimientos del sistema estén otra vez supeditados a los resultados económicos de país. Será necesario diversificar a nivel internacional y potenciar la capacidad del sistema para invertir en activos alternativos. Para las gestoras implica invertir y atraer talento. Con la iniciativa del gobierno se despejan temores de estatización. Por lo que ahora es el momento para que las gestoras inviertan de verdad y amplíen sus capacidades.

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Otro aspecto a considerar es la necesidad de vincular proyectos relevantes en el país con el sistema de pensiones. Existen aún monopolios estatales en los que es posible que los fondos de pensiones participen y obtengan ganancias extraordinarias, lo cual sería una suerte de socialización de estas rentas, un caso claro es el sector de energía eléctrica. Hace algún tiempo escribí sobre la pertinencia de que los fondos de pensiones participarán en proyectos con rentas monopólicas. Esto es algo que puede explorar el actual gobierno, haciéndonos partícipes a todos de dichos beneficios.

Infonavit

Por último, del Infonavit poco se habló, pero la subcuenta de vivienda es una extraordinaria fuente de ahorro e inversión social. Considero fundamental su revisión en dos sentidos. Por un lado la imperiosa necesidad de fortalecer el ahorro para el retiro frente a las necesidades de vivienda. La vivienda social tampoco ha logrado muchos de los objetivos planteados. Por ejemplo, gran parte de las viviendas no han generado plusvalía (en muchos casos minusvalías, las razones también requieren varios libros para explicar). Y por otro lado, en los últimos 25 años el sistema financiero se ha ido consolidando. De tal forma que el crédito hipotecario de la banca es más accesible y a costos de un dígito. Por ende, tal vez podría haber alternativas para fortalecer más los ahorros para retiro y dotar de otras herramientas al Infonavit para atender a aquellos que la Banca deja fuera.

28 años después de haber hecho mi tesis y sobre todo el haber contribuido como pasante al libro de Sistemas de Bienestar en Norteamérica, se junta esta reforma con la aprobación del nuevo tratado de libre comercio. Tal vez es necesario buscar también en esta reforma aspectos regionales que nos hagan más competitivos respecto a nuestro sistema de pensiones.

Sin duda un gran esfuerzo de todos los que han diseñado esta reforma. Solo apuntar que el reto es tan grande que requerirá ajustes constantes. Mismos que no deben esperar otros 25 años.    

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