Hacia una Nueva Estrategia de Promoción del Deporte

Uno de los aspectos centrales de cualquier política social es la promoción de actividades deportivas. En los países menos avanzados, el desarrollo de actividades deportivas está considerado como un elemento central para generar mejores niveles de bienestar.

México, un país de jóvenes, tiene como obligación contar con una estrategia sólida de promoción del deporte. Sin embargo, la actividad deportiva históricamente ha sido atendida de forma “fragmentada”, por un lado las agencias especializadas como la CONADE o la misma SEP y por otro lado, la seguridad social (principalmente el IMSS). En el caso del IMSS, desafortunadamente la capacidad y eficacia ha sido mermada a partir de sus propios problemas financieros. La inversión Federal y Estatal directa en este sector es escasa y la gestión de la infraestructura ya construida es muy deficiente.

Con una visión de corto plazo, se han enfocado muchos de los recursos en la gestión del deporte de excelencia, descuidando las plataformas de promoción a nivel local (ligas deportivas, infantiles, juveniles, promoción escolar, nuevos talentos, etc). Es claro, que el deporte de competición, es el resultado de un proceso de selección de individuos durante largos períodos de tiempo, que culmina en “elites deportivas”, a la cuales hay que dotar de infraestructura especializada (instalaciones, entrenadores, experiencias internacionales, etc), sin embargo, bajo cualquier escenario, dicho proceso de selección es más exitoso si el número de “aspirantes” a ser deportistas de élite es mayor y sobre todo, si todos esos aspirantes tienen condiciones para desarrollarse.

Por lo tanto, ocuparse de las elites descuidando a los “aspirantes” es probablemente la peor estrategia, ya que produce pocos resultados, basados principalmente en destellos e individualidades, mismas que no siempre reflejan el nivel deportivo de una sociedad.

El objetivo de una política pública basada en el mejoramiento de los niveles de vida de la población, debería integrar métricas distintas para su diseño, olvidando “las medallas” como un fin. Es mucho más valioso para el país que miles de jóvenes se integren a practicar de forma ordenada cualquier deporte, que el obtener una medalla de oro en dicha disciplina.

Si analizamos los números macro del deporte veremos que son poco halagadores. En México 37 millones de personas practican alguna actividad física (fuente: SEP, CONADE e INEGI-Módulo de práctica deportiva y ejercicio físico). Sin embargo, esta cifra contrasta con los sólo 122 mil participantes en eventos deportivos regionales, olimpiadas, para-olimpiadas, juegos deportivos (primaria, secundaria, educación media), universiadas, etc (CONADE), no representando ni el 1% del total que personas que “aparentemente” hacen ejercicio.

Es claro que las ligas deportivas locales y regionales están abandonadas y que prácticamente no existen “semilleros” para la mayoría de las disciplinas deportivas. Por eso es necesario crear una política del deporte para la base de la pirámide (BDP). Que no sólo sea eficaz, sino sustentable.

Dicha política pública podría ser fundamental para para combatir otros aspectos que reflejan la alta descomposición social que atraviesa México. Por un lado los niveles de violencia sin precedente que observamos en prácticamente todo el territorio, donde miles de jóvenes participan de actos violentos, por necesidad, pero muchos otros por un mal encausamiento durante su formación (donde el deporte es fundamental).

Otro aspecto que está directamente vinculado con escasa práctica del deporte en México es la epidemia de obesidad que enfrentamos. Especialmente la infantil.

Estos dos aspectos conjugados (Violencia + Obesidad) pueden implicar un costo social inmenso, empeñando el futuro del país y generando aún más descomposición social. Ambos pueden prevenirse (y corregirse) con el apoyo de una promoción integral del deporte.

El combate a la violencia

El deporte es una excelente herramienta que permite el desarrollo de actitudes/habilidades que independientemente del estrato económico, pueden mejorar oportunidades tanto para estudiar como para desarrollarse en el mercado laboral. El deporte promueve la integración, la disciplina, sentido de pertenencia, trabajo en equipo, etc, valores que sin duda operan como herramientas en la formación de niños y jóvenes.

Es ampliamente comprobado que el deporte es una de las soluciones más sólidas en el combate de la delincuencia y uso de drogas. (ver: Violence in Latin America and the Caribbean: A Framework for Action por: Mayra Buvinic, Andrew Morrison, and Michael Shifter, Inter-American Development Bank).

El combate de la obesidad

Hoy el principal problema de salud pública. “El sobrepeso y la obesidad son dos de los principales factores de riesgo a los que se enfrenta la población mexicana y el sistema de salud “(Programa Nacional de Salud 2007-2012). La tabla muestra el incremento drástico en ambos conceptos.  Si bien el gobierno tiene algunas estrategias de “activación física” estas no son suficientes para contrarrestar el fenómeno que se vive a nivel nacional.

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Según la Encuesta Nacional de Salud Pública: “La inactividad física y la ingestión excesiva de energía y macro-nutrimentos están asociadas con la aparición de problemas de salud que incluyen obesidad, enfermedad coronaria, diabetes, varios tipos de cáncer y mortalidad por causas múltiples. Debido a los cambios demográficos y de estilo de vida que México experimenta, dichas enfermedades se han convertido en la principal causa de muerte en adultos y la obesidad ha alcanzado altas tasas de Prevalencia”.

Si el problema del sobrepeso es grave en adultos, en la población de niños y jóvenes el problema es aún más serio. Las prevalencias de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 11 años y en adolescentes en México ascienden a 26% (4.1 millones de escolares) y 31% (5.7 millones de adolescentes), respectivamente (Ensalud). Se aplicó a 25 mil jóvenes de 10-19 años una encuesta, determinando “activos” aquellos que al menos dedicaron 7 horas a la semana a una actividad física, menos de 7 y más de 4 horas se clasificaron como “moderadamente activos” y menos de 4 como “inactivos”. La tabla muestra el resultado que es sumamente alarmante. 40% de los jóvenes no dedica ni siquiera 4 horas a la semana en actividades físicas “moderadas” (fuente Ensalud).

Es claro que tenemos una gran herramienta para combatir dos de los males más graves que aquejan a nuestra sociedad. También es necesario revalorizar el deporte como instrumento. Es fundamental que se retome el papel central del deporte como catalizador social, tal y como se visualizó en  las instituciones de seguridad social que durante años hicieron inversiones relevantes en instalaciones deportivas y su gestión, con una visión de promoción de la salud y desarrollo social. Sin duda, es necesario diseñar una nueva estrategia del deporte para la base de la pirámide.

Infraestructura deportiva para la base de la pirámide

Si bien existe una infraestructura deportiva en México, en su mayoría se encuentra en malas condiciones o su gestión es ineficiente. Por ejemplo, gran parte de las instalaciones son antiguas, lo que genera que el costo de mantenimiento sea insostenible. La operación de dicha infraestructura no cuenta con una organización de las actividades y muchas veces no cuenta con los profesores adecuados.

A nivel de ejemplo se cita al informe de Gobierno 2010:

Centros de Deporte Escolar y Municipal

La meta programada para el periodo septiembre-diciembre de 2009 fue de 3 mil centros, logrando al cierre del ejercicio fiscal 2009, un total de 3,220 centros en operación, … A agosto de 2010, con una inversión de 25.4 millones de pesos del Programa de Centros del Deporte Escolar y Municipal, están operando 3,415 centros que benefician a 4,288,829 personas.

Es claro que con 25 millones de pesos es imposible gestionar más de 3000 centros adecuadamente. La CONADE tiene un presupuesto aproximado de 2,000 millones, la mayoría se ocupará en gasto corriente. El punto a resaltar es que el gobierno invierte poco, pero se preocupa menos por el mantenimiento y la gestión de lo invertido.

En el caso del sector privado cuenta con infraestructura pequeña e insuficiente. Acorde con el INEGI, censo económico, hay 8870 establecimientos especializados. Este nicho de negocio tiene un valor total de 8 mil millones al año (66 pesos per-cápita al año).

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Este sector poco desarrollado también observa una concentración en las ventas. Las 160 unidades más grandes (1.9% del total) concentran el 60% de las ventas.

Por lo que vemos es un sector con miles de pequeños gimnasios o centros de “fitness” con menos de 5 empleados, los cuales no pueden brindar servicios integrales ni adecuados, enfocándose la mayoría a la población trabajadora y con un impacto social bajo. 

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Es necesario repensar el modelo de infraestructura. Anteriormente se pensó que grandes instalaciones podrían ser la solución. Sin embargo, esto implicaba el desplazamiento de los usuarios (en su mayoría niños) a dichos centros. En ciudades medianas o grandes esto se vuelve imposible y en el caso de familias de bajos ingresos lo hace económicamente inviable.

Otro aspecto directamente vinculado con escasa práctica del deporte en México es la epidemia de obesidad que enfrentamos. Especialmente la infantil. Click To Tweet

Modelos deportivos actuales

Los modelos deportivos actuales parten de centros de barrio, que permiten atender localmente a la población objetivo. Estos son perfectamente gestionados para proveer del mayor número de disciplinas posibles con una administración eficiente. Es fundamental en este punto destacar que la idea de los centros fitness NO son objeto de un modelo de promoción del deporte. Es necesario establecer actividades de conjunto especialmente dedicadas para niños y jóvenes. El “club de barrio” debe ser integral, es decir, cubrir actividades para niños, jóvenes, adultos y colectivos de la tercera edad.

Hoy muy pocos centros de educación primaria o secundaria cuenta con instalaciones deportivas. Y la factibilidad de dotarlas es nula (por presupuesto o bien por espacio, etc). Consideramos que con la estrategia de club de barrios, es factible que los estudiantes de los colegios aledaños puedan llevar a cabo sus actividades deportivas en el club (con traslados cortos) y ocupando horarios que típicamente en dichos clubes son muertos (9am a 2 pm). Con esto los clubs de barrio podrían atender la demanda de actividad deportiva escolar y posteriormente (en las tardes) llevar a cabo actividades deportivas monitoreadas.

Este modelo es viable, ya que permite rentabilizar instalaciones con miles de usuarios, motivando la práctica del deporte en edades tempranas, desde el ámbito escolar.

Modelo Económico

Un modelo de club de barrio, no implica grandes inversiones. De hecho todas las ciudades del país cuentan con reservas de tierra o bien pueden gestionar suelo para dotarlo para dicho fin. Con lo cual, sólo es necesario conseguir la inversión para la construcción. En este sentido, es factible buscar modelos de inversión pública-privada, similares a los que se usan para otros sectores (hospitales, cárceles, etc) donde si es necesario se apoya por usuario. Es claro que para que un modelo así funcione, es necesario generar las métricas de seguimiento y los mecanismos de control. Sin embargo, consideramos que con el apoyo y supervisión de la sociedad civil será viable llevar a cabo un modelo de este tipo.

La Base de la Pirámide, Un Nuevo Modelo

Es necesario cambiar nuestro modelo deportivo. La fortaleza de nuestro modelo no debe partir de las medallas olímpicas, sino de una verdadera masificación de la práctica del deporte en México, para ello se deben buscar nuevas métricas.

Dicha masificación tiene que ser un dique para que los niños y jóvenes de México no caigan en problemas de obesidad corrigiendo la tendencia que esta epidemia. Es claro que cualquier inversión en deporte es infinitamente más barata que el costo de tratamiento de las enfermedades vinculadas con el sobrepeso, como son la diabetes.

Por otro lado, el mantener a los jóvenes fuera de las calles y ofrecerles opciones que amplíen su visión de la vida, como es el desarrollo deportivo es fundamental para poder contrarrestar esta ola de violencia. El deporte es una actividad no sólo física, es uno de los procesos interacción humana más completos, donde se gestan aspectos como la solidaridad, compañerismo, etc. Valores fundamentales que es necesario transmitir a los jóvenes.

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