Una de las principales razones por las cuales los mercados de crédito no son perfectos, y por las cuales la oferta de crédito se raciona o limita, es la existencia de “las asimetrías de la información”. Esta asimetría se resume en la siguiente frase: “Los deudores conocen más acerca de su situación financiera y su capacidad de honrar un contrato que el acreedor”.

Esta asimetría en la información tiene varios efectos sobre los mercados financieros:

  • Hace más costosa la intermediación financiera, pues hay que dedicar muchos esfuerzos, gente y tiempo para tratar de conseguir la información mínima que se necesita para desembolsar un crédito con un grado adecuado de confianza o para poder evaluar el riesgo que se está asumiendo.
  • Cuando el acreedor no tiene toda la información que desearía o sería necesario tener para poder evaluar la capacidad de pago del deudor, muchas veces prefiere no prestar. No importa el precio que le ofrezcan. En palabras del premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, cuando hay asimetría de información “…el mecanismo de precios no sirve para equilibrar los mercados y se llega a soluciones extremas o de esquina. Es decir, se raciona el crédito” (Stiglitz & Weiss, 1981).

De esta manera, la no existencia de esta información lleva a la limitación en el otorgamiento de crédito.

Recientemente se ha observado un efecto contrario, pero igualmente dañino. El cual consiste en una “sobre-oferta” de crédito derivada de asimetrías en información (desconocimiento del nivel real de endeudamiento de los clientes). Este efecto tuvo mucha relación con la crisis financiera observada en algunos países (Bolivia, Polonia, etc) años atrás.

Desde el siglo pasado, las instituciones y los mercados de muchos países han evolucionado para tratar de dar solución al problema de la información asimétrica en el sistema financiero. Una de estas soluciones ha sido la creación de bases de datos con información sobre la historia crediticia de los clientes, conocidas en México como Sociedades de Información Crediticia. A las cuales tienen acceso todos los intermediarios financieros (en algunos países, están abiertas al acceso del público en general). Como lo dice claramente el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo sobre el progreso económico y social de América Latina, el cual dedica todo un capítulo a este tema, “Los registros de crédito constituyen una respuesta institucional al problema de la asimetría de la información”.

Estas bases de datos, además, han servido para la consecución de otros objetivos de política relacionados con la estabilidad y eficiencia del sistema financiero:

  • Facilitan el desarrollo del mercado de portafolios y la formación de precios .
  • Facilitan la diversificación de los portafolios y del riesgo.

Para que haya un adecuado funcionamiento del mercado de crédito y de la liquidez en el sistema financiero, es importante que la información sobre los deudores no la tenga un único “propietario”. Sino que sea compartida por todos los acreedores potenciales de esos deudores. En este caso, la solución cooperativa es un “gana-gana” para toda la sociedad. Si la información se comparte, esto agiliza y abarata el proceso de otorgamiento de créditos nuevos. Ya que los nuevos prestamistas no tienen que volver a repetir toda la inversión en investigación acerca de cada deudor que ya hicieron otros otorgantes de crédito.

Estas bases de datos abaratan también la intermediación financiera al facilitar el análisis y cuantificación del riesgo crediticio.  La experiencia muestra que la historia del comportamiento de pagos de las obligaciones tiene mayor poder predictivo que muchas otras variables para estimar la probabilidad de incumplimiento futuro de un deudor y se ha constituido en una herramienta fundamental de análisis de riesgo crediticio a nivel mundial.

El compartir esta información, además, ayuda a que acciones como la venta de cartera entre entidades se haga más ágil y barata. El intermediario que esté necesitado de liquidez o capital puede vender mucho más fácil su cartera si los potenciales compradores pueden tener acceso a la información del respectivo(s) deudor(es), que en el caso en que esta información no esté disponible

Por razones obvias, las centrales de información también son extremadamente útiles como incentivo para afirmar la cultura del buen pago en una sociedad. Muchos gobiernos o estados las utilizan como arma efectiva para disminuir la evasión de impuestos o contribuciones fiscales. Ya que la sanción moral y económica que trae el estar reportado como deudor moroso en estas bases de datos es suficiente incentivo para ponerse al día con las obligaciones con el Estado. Por ejemplo las facturas de las empresas de servicios públicos y los sistemas obligatorios de aportaciones a la seguridad social, entre otros.

Por otro lado, y en contrario a lo que comúnmente se piensa, la información histórica sobre los hábitos de pago de los deudores es un activo invaluable para tener mayor acceso al crédito. Es más importante la información positiva que la información negativa (casos de mora). Pruebas documentadas sobre un comportamiento de pagos impecable en materia de impuestos, servicios públicos o préstamos. Por ejemplo, puede constituirse en la mejor carta de presentación de una empresa y/o individuo para un banco. Esto es particularmente importante para aquellas personas de estratos más bajos que no poseen riqueza para respaldar o garantizar un crédito. Cuyo principal activo es su carácter y responsabilidad en el manejo de sus finanzas personales o micro-empresariales.

Lo anterior es sumamente relevante para el proceso de “graduación” de clientes en el mercado financiero, mediante la “portabilidad” del historial crediticio. Las bases de datos con historias crediticias de microempresas se han convertido en una fuente indispensable para las entidades que otorgan microcrédito en muchos países. Han sido un catalizador importantísimo de estas fuentes de crédito para miles de personas. A través de estas centrales de información se permite a los deudores generar señales hacia el mercado que faciliten su acceso al crédito.

En México, la necesidad de contar con mayor y mejor información crediticia ha generado un mercado potencial para agencias que provean servicios para compartir información. Y que tengan la capacidad de operar con diversos “perfiles de clientes”.

En este sentido es importante incrementar la competencia de tal forma que se puedan alcanzar los siguientes retos:

  1. Crear sociedades de información crediticia con la tecnología mas moderna disponible.
  2. Promover una cultura de la información en el sector no bancario.
  3. Contar con un modelo de buró que contemple múltiples bases de datos (full-file).
  4. Consolidar una infraestructura al interior de los intermediarios para poder compartir su información.

Lo anterior representa una oportunidad de negocio muy importante al existir la posibilidad de ofrecer un servicio que atienda diferentes nichos poco explotados (pymes, microfinanzas, etc).

Es claro que México es uno de los países más atrasados en penetración financiera (acorde con su nivel de desarrollo). Hay un claro desequilibrio entre el tamaño de la economía real vs el sector financiero. El financiamiento al sector privado ronda el 35% del PIB. Si bien es la cifra más alta que se haya visto, dista mucho de la observada en otras economías de la región como Chile.

Uno de los aspectos que resalta es el poco alcance que se tiene con los buros de crédito actuales. Esto se debe a la falta de inversión y desarrollo en los últimos años. Es sabido que la tecnología/modelos con la que se opera tienen años de atraso respecto de lo que hoy hay disponible en otros países.

Una de las razones que han generado esta situación es el arreglo “corporativo” que tienen ambas instituciones. El cual no ofrece un ambiente propicio para cambios relevantes en su funcionamiento.

El mercado de Buró de crédito en México es sin duda uno de los que tienen el mayor potencial de desarrollo en la región. No sólo por el “espacio” de crecimiento que aún tiene el crédito en el país. Sino también por la escasa gama de productos y servicios que hoy ofrecen los buros en México.

Es necesario el fortalecimiento del sector de sociedades de información crediticia (SIC) para lograr un mayor impacto. Donde además de las bases de bancos y otros intermediarios se encuentren los telcos, retailers. Pero además bases de datos de carácter público, así como los “utilities”. El diagrama muestra que el mayor nivel de eficacia de un buró de crédito se tiene cuando se tiene un “fichero completo” de los individuos o empresas. El cual debe incluir el comportamiento de pago en todas las dimensiones, desde creditico, servicios, impuestos, seguridad social, etc.

pedrovaldezvalderrama-Mercado-de-Crédito-y-Sociedades-de-Información-Crediticia-1

A diferencia de lo que pudiese pensarse, la mayor información beneficia a los que menos tienen. Como ya se indicó, estos al no tener activos (garantías), sólo cuentan con su comportamiento como mecanismo de acceso al crédito.

Es fundamental retomar la importancia de las SIC´s como política pública que promueve la inclusión financiera. El promover un nuevo ecosistema para las SIC´s implica cuidar el gobierno corporativo, así como la estructura accionaria. Por un lado, es necesario que dicho negocio tenga cierta independencia de los “informantes” o bien de los usuarios. Por otro lado, se busca tener la mejor tecnología disponible, así como una alta capacidad para generación de productos y servicios.

Es claro que bajo un nuevo espacio de mercado, con pocas barreras de entrada (facilidad para compartir información) los agentes competirán en base a precios y calidad de productos. En este sentido la estrategia ideal para re-lanzar este negocio en México es el impulsar que los jugadores actuales estén dispuestos a invertir en tecnología y sobre todo no cuenten con conflictos de interés con los informantes.

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