Un murciélago, que cómodamente habitaba en las inmediaciones de una gran ciudad, se encontró con una serpiente. De dicho encuentro poco sabemos, pero lo imagino poco amistoso. Al poco rato, la desafortunada serpiente enfrentaba su suerte en un mercado de comida. Encuentros fortuitos de los cuales está plagada la historia de la humanidad. 

Ya en el mercado, los clientes hacen cola para poder disfrutar uno de los platillos más buscados: “el aliento de la serpiente”. Consiste en extraer el corazón de la serpiente viva y ponerlo en un pequeño vaso con alcohol, para ser ingerido mientras aun late.

Ese último latido de la serpiente probablemente traía recuerdos de nuestro amigo el murciélago. Y así, unos días después, el último aliento de una serpiente se lleva el de su victimario.

Hasta aquí una historia más de justicia en la cadena alimenticia. Sin embargo, nuestro paciente 0 se encarga de transmitir su aliento a todo aquel que lo rodea. Wuhan, con más de once millones de habitantes, es un perfecto sitio para el inicio de la guerra mundial Z.

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La información no fluye como quisiéramos y en algunos casos es contradictoria. Por ejemplo, la tasa de mortalidad en China es del 3%, sin embargo, en otros países parece ser más alta. El virus hoy ya es global, ya que es complejo controlar no sólo aquellos que provienen de Wuhan, sino que hay “contagiados” en otros países que a su vez viajan a otros continentes.

La información no fluye como quisiéramos y en algunos casos es contradictoria. Click To Tweet

Ya en muchos sitios la gente está comprando cualquier cantidad de “equipo” de supervivencia al coronavirus, desde mascarillas hasta todo tipo de sprays y desinfectantes, de cualquier tipo y contra cualquier tipo de “cosa” (literal de un cliente en una farmacia).

Al final, el encuentro entre el mamífero, el ovíparo y el come-de-todo ya ha dañado de forma irreversible a la economía mundial. Es claro, que si hoy se detuviese la enfermedad, probablemente las estimaciones del PIB global ya quedarían afectadas (y así lo marca la caída de las bolsas), por lo que cada semana que el virus continúa sin vacuna implica una escalada en el daño económico.

China sigue siendo la fábrica del mundo, y miles de empresas dependen de que siga produciendo. En muchos sectores (donde Wuhan es líder) la afectación con las plantas cerradas será brutal. Sin embargo, por donde puede provenir la afectación más seria es en la caída del consumo. Ya en China se observa grave, sin embargo, con millones de personas “contenidas” el retroceso del consumo será brutal. En todo el mundo se están cancelando congresos, ferias, exposiciones, juntas de negocios, etc. Esta parálisis se va a notar muy pronto. En fin, el origen del fin del mundo…

Es claro que no se esperaba una recesión en 2020. La economía americana en pleno empleo y con miras a las elecciones no veía venir un shock como este. Ni Trump en sus mejores sueños habría imaginado la plaga que se cierne sobre China, su terrible enemigo.

En fin,  en un mundo de agripados lo que no soportamos es volver a caer en crisis. Caminar con un tapabocas es por demás depresivo, pero si además estamos desempleados, peor.

Pero quisiera ser positivo, esperando que en breve alguna farmacéutica nos libre de todo mal.  

Tratando de darle forma a la fábula entre el murciélago y la serpiente, la fábula reza… querer apropiarse de la fuerza de otros nos puede llevar a la destrucción. Cada uno debe luchar con la fuerza de su interior y no la que plagiamos de otros.

2 COMENTARIOS

  1. No existe ser humano que interprete lo antes dicho.
    Y como los chinos extraemos el corazón de los demás.
    Llámese naturaleza,llámese humano.
    Y así pensamos que viviremos mejor.
    Esta es una triste opinión de nuestra realidad.
    Es parte de nuestra genética heredada.
    Da un vistazo Asia atrás.
    Y si hay una solución al respecto.

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